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jueves, 8 de agosto de 2013

¿Reproducimos una visión machista?

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La semana pasada conmemoramos 64 años del acceso de las mujeres al voto en Costa Rica, una lucha que comenzó en 1890 cuando el entonces Presidente José Joaquín Rodríguez planteó por primera vez la necesidad de aprobar el voto femenino en su discurso sobre reformas electorales, y que se concretó hasta el 30 de julio de 1950 cuando las mujeres votaron por primera vez en un plebiscito.
Curiosamente, el periódico La Prensa Libre publicó la lista de los 10 Diputados más productivos donde tuve el honor de ocupar el tercer lugar del ranking, así como la lista de los 10 Diputados menos productivos. 
En este sentido, nos asombró el editorial publicado por el mismo medio el lunes 29 de julio y titulado “¿Qué les pasó a las Diputadas?”, puesto que se realiza un cuestionamiento directo a los mecanismos para la participación política de las mujeres.
Realiza además, una valoración negativa del desempeño de las Legisladoras basado en el informe del Departamento de Servicios Parlamentarios de la Asamblea Legislativa, llegando incluso a culpabilizarlas por el espacio que puedan tener otras mujeres en el futuro.
Al respecto, quisiera hacer algunas aclaraciones. En primer lugar ¿por qué es una “gran decepción” que en el rankig de diputados menos productivos 6 fueran mujeres?, ¿sería menos decepcionante si la mayoría fuesen hombres?.
Según este enfoque, ¿debemos esperar menos capacidad de los compañeros pero mayor capacidad de las compañeras, o es que las mujeres tenemos que demostrar siempre nuestro trabajo? En este caso, sería una de las mentiras que el Patriarcado nos ha impuesto: a las mujeres se les demanda más por igual trabajo realizado y deben “demostrar que se ganaron el espacio.” Me pregunto si ¿alguna vez los hombres han tenido que demostrar que se ganaron el espacio y el salario?
Por otro lado, se presume que el hecho de que sea una mayoría de mujeres quienes están en el ranking de los Diputados “menos productivos” se debe a la poca capacidad de trabajo, de propuestas o de luchas de las Señoras Diputadas. Cosa que se vuelve risible cuando analizamos el perfil político de muchas de las legisladoras mencionadas en la lista, y sobre todo cuando conocemos su compromiso y luchas.
Proponer una cantidad “x” de proyectos no es sinónimo de un buen o mal desempeño legislativo, es tan solo uno de los factores que como Diputados y Diputadas desarrollamos, pero habría que considerar también la incidencia política, la negociación, la defensa de aquellos proyectos en los cuales creemos, y en eso las mujeres sobresalimos sustancialmente.
Como Diputada, no me interesa firmar un proyecto de ley y dar entrevistas para elevar perfil público o recibir los aplausos, me interesa el mayor beneficio para mi país, para las comunidades que represento, para las y los costarricenses que confiaron en mí a través de su voto; y estoy segura que muchas compañeras legisladoras piensan igual. Por eso muchas veces nuestro trabajo es silencioso pero estratégico.
Ahora bien, respecto a los mecanismos de paridad y alternancia que buscan garantizar una efectiva y real participación política de las mujeres. Debe aclararse que son acciones afirmativas que buscan equilibrar el acceso a los cargos de elección popular, de manera tal que toda la población (y no solo la mitad como lo demuestra la historia) se vea representada en estos espacios.
Es decir, que sin estos mecanismos posiblemente las mujeres continuaríamos marginadas de la vida política de nuestro país. Y para muestra un botón: ¿cuántos partidos políticos están colocando mujeres para encabezar las listas de Diputaciones?.
No se trata por lo tanto de preguntarnos “¿qué les pasó a las diputadas?.” Lo que debemos preguntarnos realmente es ¿qué le pasa a nuestra sociedad?, ¿seguimos como sociedad valorando las cosas desde una visión machista y misógina? 
De ser así, mucho tenemos aún por revisar y cambiar. El inicio es la propia sensibilización.
**Aquí el enlace al Editorial mencionado. 

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miércoles, 7 de noviembre de 2012

MAS DERECHOS PARA LAS MUJERES: IGUALDAD

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La protección de un sector de la población que ha sido históricamente discriminado y violentado durante siglos, y las acciones afirmativas que buscan su trato en condiciones de igualdad, no pueden ser consideradas bajo ningún punto de vista como “bumerán.”
Se trata, precisamente, de avanzar en la protección de las mujeres frente a todas las formas de discriminación y violencia. Y esto, es un compromiso que Costa Rica ha asumido en diversos instrumentos internacionales de protección de Derechos Humanos, que deben cumplir las Instituciones públicas, los Gobiernos Locales, la empresa privada y la sociedad en general.
Por eso, es preocupante cuando en un medio de comunicación masiva, una empresaria  nacional afirma que “aumentar las garantías laborales a favor de las mujeres provocaría que contratar a una mujer con la misma experiencia de un hombre resulte más costoso.” (La República, 29 de octubre del 2012.)
Tal afirmación parece desconocer la realidad imperante, en donde una mujer con la misma experiencia que un hombre tiene un menor salario por el simple hecho de ser mujer. En este sentido, un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2012) titulado “Nuevo siglo, viejas disparidades” señala una brecha de género en ingresos laborales comparando individuos con los mismos atributos, de más del 15% para Costa Rica.
Por otra parte, sabemos que el trabajo doméstico no remunerado y las labores de cuido que realizan las mujeres ayudan a sostener la economía del país. Estimaciones de la Conferencia Regional sobre la Mujer 2011 señalan que estos trabajos no remunerados constituyen entre el 25% y el 30% del PIB de los países en América Latina.
Además, sabemos que las mujeres enfrentan en sus trabajos el techo de cristal y que son pocas las que logran llegar a los puestos más altos dentro de las empresas y las instituciones públicas.  Así mismo, las mujeres son más vulnerables al acoso sexual y laboral, muchas están en el sector informal y la mayoría cumplen dobles y triples jornadas de trabajo. Nuestro actual paradigma económico, es evidentemente androcéntrico.
Entonces, en estas condiciones, ¿podemos hablar de igualdad real?. Por supuesto que no, y por eso el Estado y la empresa privada deben implementar acciones y para ello no basta con no discriminar; deben crearse medidas especiales de atención a las mujeres, como los centros de cuido, la revisión de los requisitos para ocupar puestos gerenciales, la amplitud de las licencias de maternidad, y la protección ante todas las formas de acoso sexual y laboral, por mencionar algunos ejemplos.
Es que, como bien lo explica la académica Isabel Torres el principio de igualdad no se define a partir de un criterio de semejanza, sino de justicia: se otorga el mismo valor a personas diversas integrantes de una sociedad. En este sentido, hombres y mujeres somos igualmente diferentes, y debemos ser tratados con equidad.
Por lo tanto, sostener que las acciones afirmativas a favor de las mujeres en el ámbito laboral eleva los costos de producción de las empresas, no solo es contrario a los Derechos Humanos, constituye una forma más de discriminación y violencia, que no puede ser pasada por alto.
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lunes, 24 de septiembre de 2012

Agenda de género en el espacio local

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Tuve el honor de escuchar a la Señora Michelle Bachelet, Ex Mandataria Chilena y actual Directora de ONU MUJERES, mientras dictaba conferencia magistral en la presentación del programa conjunto “Ciudades Seguras para Todas y Todos”, actividad en la que participaron muchas autoridades Nacionales y Locales.
Fue gratificante escuchar la claridad con que expresaba la necesaria inclusión de la perspectiva de género en todas y cada una de las políticas públicas de los Estados, como requisito fundamental para alcanzar esa sociedad desarrollada, pacífica, ambientalmente sostenible, inclusiva y solidaria con que soñamos.
Y es que la Señora Bachelet, nos llamó la atención sobre la responsabilidad que tenemos las mujeres políticas en Costa Rica de llevar la agenda de género a cada uno de los espacios en donde estamos, sea: seguridad, salud, régimen municipal, sistema rural, políticas agrarias, niñez y adolescencia, infraestructura, educación o cualquier otro; y de construir una ética sororaria que esté por encima de las diferencias político – partidarias e ideológicas.
Decía la Directora de ONU Mujeres que “mientras tengamos más mujeres en cargos de conducción habrá muchos más beneficios, no sólo para la mujer, sino para todos los habitantes. Con más mujeres en el poder las agendas nacionales se enriquecen y se incorporan temas vitales para el bienestar de la sociedad en su conjunto.”
Por ejemplo, en el espacio local es de suma importancia que Alcaldesas, Vice Alcaldesas, regidoras y síndicas, luchen por incorporar la perspectiva de género en las políticas y programas de sus Municipalidades. Desde el diseño de un espacio público como un parque o un boulevard hasta la creación de Centros de Cuido en donde el Municipio sea corresponsable del cuido de las niñas y los niños.
Con especial atención deben revisarse los presupuestos municipales para que, acorde a las realidades y situaciones particulares de las Municipalidades, éstas contengan recursos específicos para trabajar en la prevención de la violencia contra las mujeres, la construcción de liderazgos femeninos, el apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresarias, la erradicación de la discriminación por género y la promoción de los Derechos Humanos de las mujeres.

Además, las y los Alcaldes Municipales deben procurar que la Municipalidad sea un espacio libre de disciminación, y en donde todos los funcionarios y funcionarias sean sensibles al tema y puedan desarrollar su trabajo pensando en las necesidades de hombres y mujeres, poniéndo en práctica las acciones afirmativas necesarias para lograr que el Gobierno Local sea un espacio de equidad.

En este sentido, las instancias municipales especializadas en el trabajo a favor de la ciudadanía de las mujeres y sus derechos, deben ser fortalecidas. Nuestros territorios deben ser espacios que confluyan hacia la equidad y, en eso, las mujeres políticas debemos ser vigilantes.
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jueves, 29 de marzo de 2012

Ser una Mujer Política en un mundo patriarcal

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No son pocas las mujeres que habiendo participado activamente en política desde los espacios locales, decidieron salirse y no regresar. Las causas son muchas y muy diversas, pero tienen una raíz común: nuestra condición de género, es decir, el hecho de ser mujeres.
Hoy día, aún con todos los avances que hemos logrado en materia de Derechos Humanos de las mujeres y de equidad de género, tenemos que reconocer que no es lo mismo ser un hombre político que una mujer política.
Nuestra Presidenta de la República doña Laura Chinchilla Miranda puede dar fe de ello. Durante sus casi dos años de gestión ha sido la gobernante a quien más se le han hecho encuestas de opinión para “medir” o “valorar” su trabajo y gestión.
Además, a ninguno de los ilustres caballeros que nos han gobernado en toda nuestra vida como República libre, soberana y democrática, se le había llegado a cuestionar por su condición de género.
Sin embargo, bastó que una mujer llegara a la Presidencia de la República para que un medio de comunicación tuviera la “genialidad” de publicar los resultados de una encuesta en donde se le preguntó a la ciudadanía si votaría nuevamente por una mujer para llegar a la presidencia del país. 
Esto no es sino la manifestación más pura y arraigada del sexismo, que nos dice qué trabajos, tareas, labores y cargos públicos podemos ocupar las mujeres y cuales los hombres. Y claramente, los cargos de elección popular no son el espacio que el patriarcado reserva para nosotras.
Un estudio publicado este año por el INAMU y Coopesolidar sobre las experiencias de acoso político que han vivido las mujeres que ocupan o han ocupado puestos de elección popular en el espacio local, da cuenta de la gran cantidad de barreras y situaciones de violencia que enfrentamos las mujeres que incursionamos en la política desde el espacio local.
“Agresión verbal, ambiente hostil, intimidación, persecución del presidente municipal o del alcalde, irrespeto, subvaloración de los aportes, designación de las mujeres en las comisiones municipales menos fuertes, invisibilización del cargo de Vice Alcaldesa, comentarios sexistas” son algunas de las formas de violencia que recoge este documento y a las que nos enfrentamos diariamente.
A esto le debemos sumar la existencia de un sistema educativo que refuerza la exclusión de las mujeres en la práctica política, así como la invisibilización o  incluso denigración de aquellas figuras femeninas que han marcado la vida política del país.
En las escuelas y colegios muy poco se enseña acerca de la vida y obras de mujeres como Pancha Carrasco, Ángela Acuña, Lita Chaverri, Estela Quesada o María Teresa Obregón.
Las mujeres que decidimos participar en política nos enfrentamos entonces a un mundo Patriarcal, en donde muchas veces nos sentimos solas, sin ningún apoyo y bajo la mirada y evaluación permanente de los hombres, otras mujeres y la sociedad entera.
Por eso, justamente, nació la RECOMM. Como un espacio de encuentro, de acompañamiento, de SORORIDAD entre mujeres políticas, que hemos vivido y sentido el peso de la misoginia en nuestra vida pública (y privada).
Y la RECOMM nació caminando! Con unos pocos años de existencia, hemos logrado cosas que otras redes en América Latina no han logrado en décadas. Y muy pronto, esperamos que la Red cuente con ingresos económicos que le permita fortalecer su autonomía.
Quiero hacer un llamado a la concientización de este espacio vital para todas nosotras. Que nunca ha sido ni pretende ser un espacio de politiquería y juegos de poder; sino un espacio de encuentro, respeto y diálogo entre todas nosotras, mujeres Municipalistas.
La RECOMM es un espacio desde el cual combatir el patriarcado, el sexismo y la misoginia; y desde el cual fortalecer y acompañar el accionar de las mujeres políticas, cultivando nuestra sororidad. Eso es la RECOMM.
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miércoles, 14 de marzo de 2012

Lo que debemos recordar ester 8 de marzo.

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Una vez más, mujeres de todo el mundo y algunos hombres solidarios con las luchas por la igualdad y equidad de género, conmemoramos el Día Internacional de la Mujer que, en esta ocasión, el INAMU ha promovido bajo el lema “Tiempos de mujeres. Tiempos para el trabajo, el deporte y la recreación.”


Quisiera señalar que sin bien es cierto el 8 de marzo ha sido (en mayor medida en los últimos años) motivo de celebración y felicitación para las mujeres por parte de sus familiares, amigas, amigos y colegas de trabajo; no es este espíritu festivo la razón primordial del día.

Por supuesto, es de suma importancia que las mujeres “nos celebremos” a nosotras mismas, pero no un día al año, sino todos los días, cada día de nuestra vida; esto es parte del reconocimiento del valor que tenemos como ciudadanas plenas de este país. Ojalá todas las mujeres que habitan Costa Rica tuviesen espacios de auto cuidado, recreación, esparcimiento y deporte como muy atinadamente, llama la atención el INAMU.

Pero lo que busco decir es que el 8 de marzo es una fecha que, necesariamente, atañe a la memoria y el recuerdo de las luchas realizadas en el pasado y que, tal parece, el mismo sistema patriarcal se empeña en olvidar e invisibilizar, convirtiéndolo en un día más para el mercadeo.

Es así, que nos olvidamos de mujeres valientes, brillantes, férreas y esforzadas que lograron cambiar la historia, y que continúan haciéndolo. Hablo de las sufragistas, de las obreras, de las socialistas, de las liberales, de las abolicionistas, de las académicas, de las mujeres del medio rural. Hablo de las feministas en todas sus diversidades y del movimiento amplio y autónomo de mujeres.

Cada 8 de marzo necesitamos recordar con fervor a aquellas mujeres que se atrevieron a cambiar el país e incursionar en espacios inimaginables para su época, desafiando el Patriarcado y transgrediendo los roles tradicionalmente asignados a lo femenino.

A Bernarda Vásquez primera mujer en el ejercer el voto, a Estela Quesada, Ana Rosa Chacón y María Teresa Obregón, primeras diputadas de la República, siendo Obregón la primera mujer que pronunció un discurso en la Asamblea Legislativa y formar parte del Directorio Legislativo. A Emma Gamboa, primera Ministra de Estado,  Rosmery Karpensky primera presidenta de la Asamblea Legislativa, y por supuesto, a Laura Chinchilla Miranda primera Presidenta de la República.

Por supuesto, tampoco podemos olvidar a figuras como Ángela Acuña Braun, Francisca “Pancha” Carrasco, María Isabel Carvajal mejor conocida como Carmen Lyra, Emilia Prieto, Lita Chaverri, Luisa González, Yolanda Oreamuno o; insignes mujeres, cuyo trabajo y activismo permitieron abrir el camino para las que veníamos después.

No en vano, Costa Rica tiene hoy una gran cantidad de mujeres en puestos de elección popular y de toma de decisiones, y ha impulsado nuestros derechos económicos, sociales y políticos. De tal modo, que 22 curules, y muy prontamente 23, corresponden a legisladoras; 11 Alcaldías Municipales están en manos de mujeres, tenemos una Contralora y una Procuradora General de la República, y es una mujer quien desde la Silla Presidencial le da rumbo a este país.

Además, desde la Asamblea Legislativa, hemos impulsado y aprobado leyes que buscan la equidad, como la Ley N.º 8901, Porcentaje mínimo de mujeres que deben integrar las directivas de las asociaciones, los sindicatos y las asociaciones solidaristas, la Reforma de los artículos 1, 3, 4, 5, 6, 12, 17 y 20 de la Ley contra la violencia doméstica y la Adición de los artículos 22 y 25 a la Ley N.º 8589, Penalización de la violencia contra la mujer.

No obstante lo anterior, es mucho el camino que nos queda por recorrer. No podemos aún, hablar de una real igualdad y equidad de género, pues son muchos y muy diversos los mecanismos que el Patriarcado utiliza para mantenerse a sí mismo; mecanismos que van desde la cultura androcéntrica y el robo de la historia desde la visión de las mujeres, hasta la construcción de políticas públicas sin visión de género o mal llamadas “genéricamente neutrales.” 


De este modo, el 8 de marzo debe llamarnos la atención acerca de la real ciudadanía de las mujeres y el trabajo que debemos hacer para lograr la meta.
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Diputada Siany Villalobos Argüello Copyright © 2011 -- Template created by O Pregador -- Powered by Blogger